CANTABRIA Y EL GALEÓN DE MANILA.


Los tesoros del Galeón en Cantabria.


A partir del descubrimiento de América por los españoles (1492), las relaciones con Oriente se centraron en colonizar el territorio y descubrir una ruta que les acercara a Asía, ya que las Indias descubiertas no eran las orientales que buscaban. La ruta de los portugueses desde China y la India, acercaba a Europa, por Oriente, productos y cultura. Sin embargo más potente fue la relación occidental, atravesando el Pacífico, una vez se descubrió una ruta más rápida y segura (el tornaviaje de Urdaneta), que facilitó el comercio con España y Europa. Enseguida se incentivaron las relaciones de América con Asia y se creó el galeón de Acapulco, que todos los años hacia el recorrido desde (Méjico a Filipinas) y abastecía de productos orientales, sobre todo exóticos a las élites de españoles y criollos, completándose el recorrido hasta España. La ruta en el siglo XVIII era Manila (donde existía un gran comercio de obras de lujo de procedencia china) -Acapulco-Veracruz-La Habana- Sevilla (Cádiz). Las órdenes religiosas –agustinos, franciscano y jesuitas- contribuyeron a esta actividad.


En el siglo XIX, con la apertura de Japón a Occidente (era Meijí), se intensifican estas relaciones, casi siempre a través de Filipinas y llega a España, al mismo tiempo que a Francia e Inglaterra.

A lo largo de 250 años (1565-1815) los galeones españoles fueron el principal contacto de productos orientales con América y España. El galéon partía de Acapulco en primavera , navegando durante tres meses y volvía en otoño (unos cinco meses) arribando a las costas de California y descendiendo hasta Acapulco. Sus productos comerciales eran requeridos por el resto de las colonias españoles, no solo Nueva España sino también de otros territorios, como la actual Panamá y sobre todo La Habana, e incluso de los Virreinato del Perú y Nueva Granada El puerto de El Callao (Perú) fue una base fundamental para su distribución en América del Sur.


La contribución de Cantabria a esta gran empresa fue excepcional: capitanes generales del galeón, maestres . administradores y también viajeros que se trasladaban a Manila: funcionarios, religiosos, militares, comerciantes…


Santillana del Mar fue una de las villas que destacaron en esta aportación, con los linajes de los Sánchez de Tagle, Peredo- Barreda, Valdivielso, Bustamante o Velarde, cuyos palacios aún podemos admirar.


Por último , la continuidad de estas relaciones empresariales entre España y Manila, una ver desaparecida la Ruta del Galeón por la independencia de Méjico y otras colonias, está representada por la figura del Marqués de Comillas, con su Compañía de Tabacos de Filipinas.


La mejor constancia documental de esta gran epopeya son los documentos escritos que se conservan aún en casonas y palacios de Cantabria, así como los propios edificios que ellos mandaron construir y las mandas y donativos para hacer o embellecer obras religiosas, en materiales exóticos -marfil, seda, porcelana, madreperla, laca...- como las excelentes piezas que alberga nuestro Museo Diocesano de Santillana del Mar.

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